Cuando nos disponemos a contratar un préstamo personal, debemos saber qué significa ser poseedor de uno, ya que estamos firmando un contrato para recibir un dinero por parte de una entidad bancaria a cambio de devolverlo en un plazo de tiempo determinado. Con un préstamo personal obtenemos dinero rápidamente pagando un interés al banco, y existen ciertos aspectos que debemos tener en cuenta para no tener problemas en el futuro.

Cuando asumimos esta obligación debemos calcular bien si está dentro de nuestro alcance, ya que en caso de impago podemos tener problemas como un incremento de la deuda o consecuencias peores como las que veremos a continuación.

¿Qué sucede si dejamos de pagar un préstamo personal?

¿Qué sucede si dejamos de pagar un préstamo personal?

El contrato que firmamos cuando recurrimos a un préstamo varía según multitud de factores: la entidad prestataria, el plazo, los intereses acordados, los índices vinculados al préstamo, etc… pero el denominador común es siempre el mismo, cuando comienza a haber impagos el banco o la entidad comenzará a cobrarnos intereses por demora. Estos intereses varían según las condiciones que hayamos acordado pero suelen ser mayores que los intereses ordinarios. Además es acumulativo y nuestra deuda aumentará exponencialmente a medida que pasen los meses.

Lo normal en esta situación es que si el impago se alarga hasta seis meses, la entidad abra un expediente de reclamación mediante la vía judicial. Esto tendrá repercusiones sobre el patrimonio personal y afectará a todos nuestros bienes, tanto presentes como futuros.

La primera consecuencia será el embargo de nuestra cuenta bancaria, y si el importe de la deuda es lo suficientemente alto podrán reclamar otros bienes como nuestro coche o incluso nuestra vivienda.

Existen préstamos personales que cuentan con aval, si este es el caso también podrán ir contra el patrimonio de la persona que avaló el préstamo, embargando sus bienes.

Además de esto, se nos incluirá en ficheros como ASNEF o RAI, registros de morosos, con el consiguiente problema añadido de estar en estas listas, como problemas para obtener contratos u otros productos financieros.

¿Cuándo prescribe un préstamo personal?

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¿Cuándo prescribe un préstamo personal?

Lo primero que nos tenemos que preguntar a este respecto es si una deuda puede prescribir, y sí, todas las deudas tienen un tiempo de prescripción. Una vez haya transcurrido este plazo la deuda quedará caducada. Esto significa que la entidad o persona prestataria no nos podrá reclamar el pago y quedaremos libres de deuda.

El plazo de prescripción de un préstamo personal es de 5 años, al igual que sucede con las tarjetas de crédito. Sin embargo no todo es tan sencillo, y es que a pesar de las deudas tengan un límite de tiempo, se deben dar una serie de circunstancias para que se haga efectivo: 

  1. Que el acreedor no reclame la deuda. Es el requisito más importante, y es que si no se inicia ninguna acción judicial no tendrá derecho a reclamar la deuda una vez transcurrido el plazo de prescripción.
  2. Que el beneficiario del préstamo no reconozca que tiene una deuda, es decir, no debe admitir que tiene una deuda por pagar.
  3. Si los requisitos uno y dos se dan, no estarías obligado a pagar desde el punto de vista legal, y la entidad que te otorgó el préstamo no tendría derecho a reclamar la deuda.

Es importante entender que la prescripción no es la misma para todos los tipos de deuda. Con la Ley 42-05-2015 se busca un equilibrio para ambas partes, tanto para el deudor como para el acreedor, y que no exista abuso por ninguna de las dos partes.

A este respecto debemos saber que cuando se trata de bancos, todo el sistema está automatizado, y es seguro que van a emprender las acciones antes mencionadas para evitar que podamos recurrir a la prescripción de la deuda para evitar pagar. También hay que tener en cuenta que la legislación ha sufrido modificaciones y los préstamos que se dejaron de pagar con anterioridad a octubre del año 2015 prescriben en un plazo de 15 años.

Recomendaciones para afrontar los impagos de préstamos personales

Como acabamos de ver, a pesar de existir unos plazos de prescripción en los préstamos personales, es muy difícil que la entidad lo deje pasar sin emprender acciones judiciales. Por lo tanto es importante no caer en impagos para evitar incrementos de deuda o embargos sobre tus bienes. A continuación te dejamos algunos consejos a seguir en este caso para evitar problemas de mayor calado:

  1. Planificación financiera: lo primero que debemos hacer ante una situación de este tipo es planificar nuestros gastos. Debemos llevar a cabo el ejercicio de anotar todos nuestros gastos durante el primer mes, y hacer de esto un hábito cotidiano. Cuando lo hayamos hecho debemos identificar nuestros gastos fijos y variables, y tratar de reducir ambos, especialmente los fijos, para poder hacer frente al pago de nuestras deudas.
  2. Acudir al banco y renegociar tu deuda: lo último que le interesa al banco es emprender acciones judiciales para tratar de cobrar la deuda, esto sólo implica tiempo y dinero y no ofrece ninguna garantía de cobro. Por este motivo estarán más que dispuestos a reunirse contigo para renegociar las condiciones. Lo más normal es que amplíen el plazo de devolución para así reducir las cuotas mensuales y que te resulte más factible continuar con los pagos.

Como acabamos de ver, los préstamos personales sí que prescriben, y está sujeto a una legislación muy clara al respecto. A pesar de esto, los bancos tienen todo bien atado y es muy difícil que no tomen medidas al respecto, poniendo en graves apuros a la persona que realice el impago. Por lo tanto es muy importante llevar a cabo una buena planificación antes de contratar el préstamo, y en el caso de que se nos vaya de las manos no dejarlo pasar y acudir a la entidad para renegociar las condiciones.