No cabe duda alguna que invertir en la jubilación se trata de una de las maneras más rentables de garantizarse una buena bolsa de dinero cuando se alcanza esta etapa de la vida. Retirarse de la vida laboral con una buena suma de dinero recogido y con la tranquilidad suficiente para poder darse un capricho es, sin duda alguna, el sueño de muchas personas.

Lamentablemente, pocas son las personas que ven este sueño hecho realidad, ya que para ello es preciso haber llevado a cabo una buena planificación financiera que ayude a engordar de manera considerable los ahorros del plan de jubilación. Para poder disfrutar de un retiro dorado resulta importante tener en cuenta una serie de consideraciones al respecto, una serie de claves para que invertir en la jubilación resulte rentable y beneficioso.

La clave principal que debe tener en cuenta es que, cuanto antes comience a invertir en el plan de jubilación, menor resultará el esfuerzo a realizar por su parte para poder conseguir acumular una mayor cantidad de dinero. Una persona que comience a ahorrar con la edad de 25-30 años podrá conseguir una rentabilidad media del 6% y debería destinar alrededor de un 13% de sus ingresos a invertir en su jubilación.

En cambio, si eso mismo se lo plantea una persona que ronda los 50- 55 años de edad, el esfuerzo ahorrador que tendrá que realizar la persona se hace realmente imposible de lograr, ya que se precisaría apartar para la jubilación un 75% de sus ingresos para poder jubilarse de la manera soñada.
Además, a la falta de planificación hay que sumarle que la mayor parte del dinero ahorrado por parte de los españoles se encuentra en depósitos y cuentas corrientes, pero muy poco en Bolsa, a diferencia de lo que ocurre en los países anglosajones. Muchos expertos tachan esta situación como un error fruto de una falta de buena planificación que permita sacar mucho más provecho a los ahorros que se destinan a la jubilación.

A los 30 años de edad la clave es que el porcentaje de Bolsa en cartera rondé aproximadamente el 75% y que a medida que transcurran los años se vaya reduciendo, mientras que llegando a los 50 años de edad el objetivo clave se ha de limitar al máximo los riesgos y preservar todo el capital.