A veces en la vida pasamos por situaciones determinadas que nos obligan a solicitar un préstamos rápido para conseguir liquidez y pagar ciertas facturas pendientes o hacer frente a algún tipo de gasto inesperado, por ejemplo, arreglar un problema de nuestro coche, que tengamos que poner en marcha una reforma en nuestro hogar que ya no podemos retrasar durante más tiempo, o cambiar la caldera que ha terminado de estropearse en pleno invierno.

En estos casos nos enfrentamos a la tesitura de conseguir liquidez como forma de enfrentar este tipo de imprevistos a los que quizá no podemos hacer frente por carecer de ahorros demasiado elevados. Es complicado a día de hoy, en familias de más de 2 miembros con suelos bajos y precariedad laboral, poder ahorrar algo de dinero a fin de mes.

Si ese es tu caso, antes de solicitar dinero, es importante que comprendas cómo funciona el sistema de amortización y lo tengas muy claro.

Los tipos de interés de los créditos al consumo con una duración de entre 1 y 5 años no descienden del 9% desde 2015. El promedio, actualmente, se sitúa en el 9.57%. Este dato nos sirve para comprender que si el interés TAE está por debajo de ese 9.57% de media, la financiación es más barata que la media, mientras que si está por encima, significará que resulta más cara. Una vez comprendido esto, se te abren varias opciones para obtener liquidez.

  • Solicitar un crédito rápido al consumo a entidades especializadas. Muchas entidades crean packs con unas cantidades y un precio fijo de devolución mensual con un interés TAE muy por debajo de la media. A día de hoy puedes incluso llegar a conseguir un 6.86% TAE si puedes acogerte a alguno de estos packs. El problema real surge cuando necesitamos liquidez inmediata que nos obliga a contratar un crédito rápido de una cantidad concreta. En esos casos, el interés TAE puede dispararse y llegar a alcanzar el 24% para devoluciones en 12 meses, prácticamente lo mismo que te cuesta la financiación de una tarjeta de crédito, con la salvedad de que en la tarjeta de crédito, eres tú el que fija el tiempo de devolución.
  • Utilizar la tarjeta de crédito para conseguir liquidez. Si nos decantamos con las tarjetas, hemos de calcular bien el tiempo de devolución y tener claro la cantidad que queremos pagar al mes. El interés nominal para las tarjetas suele rondar el 24%, y, a diferencia de los créditos rápidos, tú decides cuánto quieres pagar al mes. Esto es un arma de doble filo, pues si solicitamos un pago con una cantidad muy baja, podemos pasarnos años para saldar nuestra deuda debido a los altos intereses. Por ejemplo, si solicitas 1000€ y pides pagar 20€ al mes con un tipo de interés nominal del 24%, tardarás 23 años en amortizar el pago, y terminarías por pagar un total de 5600€ a causa de los intereses. Para calcular bien el gasto mensual y que esto no te suceda, puedes utilizar simuladores como el que ofrece el Banco de España para calcular cuánto deberías pagar para saldar tu deuda en una cantidad de años determinada.
  • Utilizar minicréditos. Se trata de pequeñas cantidades que se solicitan para llegar a fin de mes en momentos concretos de la vida. Este dinero se obtiene a través de empresas privadas que no están supervisadas por el Banco de España, sino por las autoridades de Consumo de las Comunidades Autónomas. Los tipos de intereses de estas operaciones suelen ser bastante abusivos –pueden llegar a tener hasta 4000% de intereses- y el plazo de devolución suele ser corto, de unos 30 días. Es importante revisarlos bien antes de aceptar un microcrédito.
  • Solicitar un préstamo personal al banco. En estos casos el banco te solicitará una información determinada para comprobar si eres solvente y pueden hacerte el préstamo. Suelen ser las opciones más económicas, pero lamentablemente están algo reñidos con una liquidez inmediata.

En caso de verte en una de estas tesituras, lo más importante es que intentes saldar la deuda lo antes posible, de esta forma los intereses no se dispararán.