Los mejores consejos financieros para los millenials

Sin duda no te sonará desconocido este término que hace referencia a la nueva generación. Una generación que lucha por vivir de lo que le gusta, sin presiones ni excesivas obligaciones, y que ha llegado para quedarse. Las empresas se adaptan a estos nuevos ritmos para resultar atractivas a este nuevo sector financiero, sin embargo, los millenials se caracterizan por ser un desastre financiero.

Desde Prestamistas queremos ofrecer a nuestros lectores los mejores consejos financieros para los millenials. Vamos a ello.

Consejos financieros para los millenials

Generar varias fuentes de ingresos

Los millenials del mundo occidental se han visto atrapados durante su desarrollo entre fuertes crisis. El mundo que les ha dejado la burbuja del 2000 y la crisis financiera del 2007 es verdaderamente complicado. Un panorama caracterizado por unas fuentes de ingresos muy limitadas, unos mercados excesivamente competitivos y gastos por encima de su capacidad económica. Esto solo deja una alternativa a esta nueva generación para poder sobrevivir y, más adelante, poder vivir holgadamente: conseguir varias fuentes de ingresos. Y una forma de lograr ingresos es explotar ciertas áreas en las que quizá no habías pensado. Por ejemplo:

  • Tus familiares
  • Tus conocimientos y habilidades
  • Tus gustos
  • Tus activos

Conocer tu situación financiera

De nada sirve intentar arreglar algo que se desconoce. Por este motivo es muy importante que conozcas tu situación financiera y el estado en el que se encuentra. Intenta crear un planning para conocer tus ingresos y tus gastos. En definitiva tus activos y deuda y la relación que existe entre todos estos conceptos.

Saber cómo manejar la deuda

Según varios estudios el 81 por ciento de los millenials tienen una deuda a largo plazo y 50 por ciento carece de los medios financieros para poder hacer frente a un imprevisto económico. Para manejar la deuda de manera correcta es necesario comprenderla y saber diferenciarla correctamente. La deuda se puede dividir en dos grandes tipos:

  • La deuda constructiva. Esta deuda es aquella en la que gastamos parte de nuestro capital pero a cambio obtenemos un beneficio. Por ejemplo, cuando se invierte en estudios pero posteriormente se recupera encontrando un trabajo o cuando se invierte en material para un negocio y obtienes un beneficio económico una vez la finiquitas.
  • La deuda destructiva. Esta deuda, a diferencia dela constructiva no aporta valor. Es aquella en la cual hemos de invertir sin recibir nada a cambio. Por ejemplo, en un estilo de vida por encima de nuestras posibilidades o en viajes de ocio que no siempre podemos permitirnos.

Una vez tenemos claro el tipo de deuda a la que nos enfrentamos, la forma más sencilla de controlarla de manera adecuada es aplicando la regla del 30 por ciento. Esta regla es la que normalmente se pone en práctica cuando se desea solicitar un préstamo y es verdaderamente sencilla. Por norma general nuestra deuda se puede considerar que está bajo control si no supera el 30 por ciento de nuestros ingresos. En caso contrario, será necesario regularla lo más rápido posible para evitar que termine por meterte en serios problemas económicos que no serás capaz de afrontar con tus ingresos.

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